El Tratado de Corbeil

El Mito de los Condes-Reyes

El Tratado de Corbeil

Firmado en 1258 entre Jaime I de Aragón y Luis IX de Francia por el que Francia cedia a los Reyes de Aragón sus derechos soberanos sobre los Condados Catalanes que desde entonces quedaban adscritos a España bajo la soberanía de los Reyes de Aragón, demostrando así la falsedad del mito de los condes-reyes creado por la historiografia catalana

El mito de los Condes-Reyes es una de las muchas falacias en las que se sustenta el independentismo catalanista fundamentando la soberanía de Catalunya en el Tratado de Corbeil de 1258. El 11 de mayo de 1258, reunidos en el Palacio de Corbeil, en Essonnes (Francia), los representantes de los reyes Jaime I de Aragón y Luis IX de Francia llegaron a una concordia por la que pusieron fin a las desavenencias existentes entre ellos.

El rey Jaime I, en aras de lograr una paz estable entre ambos reinos, tuvo que reconocer de iure las graves pérdidas territoriales habidas por su padre, allende los Pirineos, tras ser vencido y muerto en la batalla de Muret en 1213 por los cruzados antialbigenses de Simón de Monfort. En dicho acuerdo renunciaba a los derechos de soberanía que tenía sobre Tolosa, Quercy, Narbona, Albi, Carcasona, Rasés, Beziers, Termes y Menerbés, cediéndoselos al rey de Francia. Allende los Pirineos quedaban para el rey de Aragón el vizcondado de Carlaty el señorío de Montpellier con la baronía de Omeladés. En contrapartida el rey Luis IX le cedía a los derechos de soberanía que desde los tiempos de Carlomagno tenía sobre los Condados de Barcelona,Besalu, Rosellón, Ampurias, Cerdaña, Urgel, Conflent, Gerona y Ausona, transfiriéndosela al rey de Aragón.

La importancia de este tratado ha sido silenciada por los historiadores catalanistas, que siete siglos más tarde desarrollarían el Mito de los Condes-Reyes con el que pretendían denominar a los monarcas aragoneses. Tanto es así que hoy en día es imposible conseguir en el Archivo de la Corona de Aragón, conservado en Barcelona. Si uno quiere acceder a una copia de este tratado debe dirigirse a los Archives Nationales de Paris para obtener una copia digitalizada del documento J589, que se conserva en el Trésor des Chartes. No deja de sorprendernos la gran importancia que se le atribuye en Francia, según palabras del Conservador del Archivo, en contraste con la indiferencia y olvido que recibe en España.

En aquellas fechas el rey Jaime I había conquistado veinte años atrás los reinos moros de Mallorca y Valencia, había logrado finalizar con éxito la reconquista de las tierras hispanas en poder del islam cuya liberación correspondía a Aragón, de acuerdo con los Tratados de Tudillen (1151) y de Cazorla (1179). Quedaba aún pendiente el problema de las relaciones con su vecino francés, a los que separaba una frontera muy imprecisa aún por las reclamaciones territoriales existentes entre uno y otro. Por el Tratado de Corbeil los condados catalanes salen de la esfera de la soberanía franca.

En el Tratado encontraremos no se reconoce la independencia de Cataluña como entidad, sino todo lo contrario pues la soberanía sobre ellos pasa del rey de Francia al rey de Aragón. En consecuencia, los reyes de Aragón, son a partir del mismo los señores de iure de los condados catalanes.

Jaime I al comienzo de su reinado tras firmar el Tratado de Corbeil se cambia el sello real y se declara: Rey de Aragón, Rey de Mallorca y Rey de Valencia, al dorso aparece subsidiariamente como Conde de Barcelona, Conde Urgel y Señor de Montpellier. Al igual se declararán sus sucesores en sus respectivos sellos, reconociendo así la diferencia entre el reino de Aragón, entidad soberana, y el Condado de Barcelona, sometido a la soberanía de los reyes de Aragón. Aunque ello sería ignorado por los historiadores catalanistas, así como el tan denostado por ellos Tratado de Corbeil, en la exaltación del mito de los Condes-Reyes, sin base histórica ni jurídica alguna.

Para el pensamiento jurídico medieval existía una gran diferencia entre un Reino y un Condado. Los primeros constituían una estructura política regida por un prínceps magnus, es decir independiente de otro poder ajeno lo que les concedía una categoría superior a los condes, sometidos siempre a un vínculo de vasallaje. Lo que resulta totalmente impropio el concepto Conde-Rey, en todo caso se podría hablar de un Rey que demás de gobernar su reino, administraba también un condado situado fuera de él.

Fuente: Somatemps