¿Es sostenible el modelo turístico español?

Cifras récord, pero de masificación y protestas

Junio 29, 2024 - 10:11
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¿Es sostenible el modelo turístico español?

La llegada de turistas a España aumenta sin parar y augura una temporada récord, con un impacto en el PIB nacional de 200.000 millones de euros. Pero el modelo parece agotado y conlleva graves problemas de sostenibilidad y habitabilidad. Además, el gasto medio por turista es prácticamente el mismo desde hace 21 años, alertan los economistas.

El impacto del sector turístico en la economía española va camino de ser el más importante de la historia. Se da prácticamente por seguro que los récords de cifras de ingresos y llegadas de viajeros se van a batir, pero la saturación de turistas en muchas localidades amenaza el modelo de esta industria, cuya representación en el PIB nacional rebasará el 13% en 2024.

Si a la masificación de los destinos se añaden los problemas generados al acceso de la vivienda y los problemas de algunas ciudades turísticas para abastecerse de agua, el resultado es que el modelo adolece de graves problemas y, en su estado actual, es insostenible. Sin embargo, y pese al mal tiempo atmosférico que distinguió a la península ibérica a finales de marzo durante las vacaciones de Semana Santa, el desempeño del sector turístico español durante el primer trimestre del año se caracterizó por un notable crecimiento interanual del 13,8%, según datos de Exceltur, la patronal del sector.

El dato es muy superior al crecimiento de la economía española en su conjunto durante el mismo periodo (+1,8%), de ahí que el turismo se ratifique como su principal impulsor y como parte fundamental de su estructura.

“Mantenemos nuestra previsión de evolución del PIB turístico durante 2024 en un crecimiento del +8,6% en términos corrientes sobre los niveles de 2023”, afirma en un comunicado Exceltur.

“Estimamos que el PIB turístico en España supere por primera vez en la historia los 200.000 millones de euros (202.651), hasta alcanzar una participación en la economía española del 13,3%”, consigna esta organización, que calcula en un 35,4% el aporte del sector turístico al crecimiento de la economía española en 2024.

De acuerdo al origen, los turistas europeos lideran la afluencia, con los británicos y alemanes a la cabeza (con un incremento del 14,9% y 9,3% respecto al mismo periodo de 2023, respectivamente). Pero los que más crecen son los procedentes de China (un 150% más), Japón (66%) y Polonia (29,2%). El incremento del turismo polaco se explica por los esfuerzos de los operadores de tours por suplir el flujo de turistas rusos, quienes, por cierto, eran de lejos los que más gastaban de media por día durante su estancia.

Por destinos, la Comunidad Valenciana (un 23,5% más respecto a 2023), Andalucía (18,1%) Murcia (16,7%), Canarias (12,4%), Asturias (14,7%) y Madrid (13,2%) lideran los crecimientos de ingresos turísticos en el inicio de 2024.

Protestas crecientes

Las buenas perspectivas de la afluencia de turistas se dan en un contexto de alza de precios del transporte aéreo. Llegan más turistas pese a que viajar en avión es cada vez más caro. La tensión suscitada en el Mediterráneo oriental puede estar obrando que la seguridad de los destinos españoles palíe las altas tarifas y los haga más apetecibles.

Pero el flujo de visitantes en constante crecimiento ha devenido en masificación. Y la masificación ha disparado el uso de viviendas de uso turístico. La consecuencia es una presión extra para el acceso a la vivienda habitual de los propios españoles, que en muchos territorios expresan su rechazo al modelo turístico y a la llegada misma de turistas.

En varias regiones, además, la cuestión se agudiza con la escasez de agua y los problemas de su suministro.

Es el caso de las islas Canarias, donde bajo el lema “Canarias tiene un límite”, tuvo lugar una gran movilización ciudadana el día 20 de abril en protesta por la situación de deterioro y en rechazo a ser la “colonia turística de Europa”. Los colectivos convocantes convienieron en establecer una “moratoria turística, una ecotasa, no más destrucción del territorio y la regulación de la venta de viviendas a nuevos residentes, porque es un modelo que nos enferma”, dicen sus portavoces.

Varios partidos políticos claman por la imposición de una tasa turística a los visitantes, como la existente en las islas Baleares desde hace años. El Gobierno regional la está estudiando. En Canarias, más de la mitad de los 55.000 pisos turísticos censados están en manos de grandes tenedores inmobiliarios, según datos del Gobierno regional. Es un mercado sin regular y con precios disparados. Tampoco deja espacio al uso de vivienda habitual, sino que la encarece.

En Barcelona, Baleares y Málaga las protestas son también crónicas. En Málaga, paredes y puertas de alojamientos turísticos en ocasiones suelen aparecer con pegatinas en las que figuran lemas críticos como “Apestando a turista” o “Antes esta era mi casa”. En Barcelona, donde se ha hecho desaparecer de Google Maps una línea de bus que habían copado los turistas para que los residentes puedan recuperar su uso, los activistas han llegado a poner carteles falsos en las playas alertando del peligro de medusas venenosas en las aguas para espantar a los turistas.

Las fisuras del modelo

A raíz de la pandemia en España se habló de cambiar su modelo de desarrollo económico, de limitar su dependencia de la industria turística y de hacer cambios en el propio sector turístico. Pero apenas nada ha cambiado. Y cabe preguntarse por qué.

Para Santiago Niño-Becerra, catedrático emérito de Estructura Económica en la Universidad Ramón Llull de Barcelona, la cuestión reside en la génesis de esta industria desde finales de los años cincuenta. “No se hizo nada para que viniesen turistas, simplemente empezaron a llegar, sobre todo movidos por unos precios muy inferiores a los europeos”, explica.

“España, entonces y después, tenía poco que ofrecer en comparación con la Costa Azul o con Austria, que empezaron a recibir turismo a finales del siglo XIX y siempre un turismo de alto poder de gasto. Esto definió el modelo turístico español, un modelo con una sola regla: ‘Cuantos más turistas vengan, mejor'”, afirma este economista y autor.

Y ahora, la situación es especialmente grave en los destinos turísticos de Cataluña, pues es la región de España más afectada por la sequía y está demostrado que un turista consume más agua que un residente. El crecimiento descontrolado de la vivienda de uso turístico, y a menudo ilegal, agrava los problemas.

“Es el mayor cáncer que tiene el sector turístico español”, asegura José Luis Zoreda, vicepresidente de Exceltur. “Hay que abordarlo de una vez por todas, a nivel nacional y autonómico, para poner coto a todas las externalidades que está generando, que son buena parte de la desazón por las dificultades para encontrar vivienda, por la banalización de los espacios turísticos donde se implantan, por la inseguridad que generan las casas en las que conviven turistas y residentes”, declaró a Radio Canarias.

Los ingresos: ¿un espejismo?

Algo más de 85 millones de turistas visitaron España en 2023. Como sostiene Exceltur, en 2024 lo harán aún más, aportando su presencia 200.000 millones de euros al conjunto de la economía española.

Las cifras parecen muy sólidas y pueden enmarcarse en un contexto en el que el FMI ha verificado al alza las previsiones de crecimiento económico para España (hasta un 1,9% en 2024 y 2,1% en 2025) y ha destacado su “fuerte resiliencia” a la subida de los tipos de interés y a la ralentización de la economía de la UE.

Sin embargo, estos datos también pueden tener una doble cara: el gasto que hacen los turistas es menos impresionante que su masa y, sobre todo, no palía los problemas que genera esa masa.

“Podríamos decir que es un muy duro sacrificio para obtener unos crecientes ingresos que contribuyen en bien a la economía de España, pero no es así”, asegura Niño-Becerra en la red social X. Y para probarlo, aporta un gráfico de elaboración propia a partir de datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) en el que expone el gasto medio por turista y día de estancia en euros de cada año y en euros reales del 2003. En 21 años, desde 2003 hasta el 29 de febrero de 2024, los turistas “han gastado más o menos lo mismo”, pues los 173 euros de media de febrero equivalen a 85 de 2003, cuando gastaron un promedio de 82.

“Un alto y creciente número de turistas significaba una masa alta de ingresos por turismo, pero es un gasto medio bajo por turista y día de estancia, descontada la inflación, que es el único ratio verdaderamente efectivo para medir el impacto económico del turismo”, explica este economista, quien subraya que el modelo, “salvo contadísimos lugares” donde se ha invertido para atraer a turistas de alto poder de gasto, “ha permanecido invariable a lo largo de los años”.

A su juicio, el modelo de ‘cuantos más turistas vengan, mejor’ mostraba desde el inicio “un claro rumbo a la colisión”, pero no se actuó “porque las ganancias eran fáciles de obtener y la inversión requerida muy reducida”. La situación ahora es dificilísima de enmendar. Las zonas receptoras del turismo de masas han alcanzado “el nivel de colapso”, lo cual ha provocado el agotamiento de la oferta de vivienda y un alza en el precio de los alquileres en perjuicio del bienestar de los habitantes locales.

“El 70% del crecimiento que España alcanzó en el 2023 lo generó el turismo. Es decir, necesita imperiosamente que vengan cada vez más turistas aunque su nivel de gasto sea bajo, pero cada vez un mayor número de ciudadanos españoles rechazan los impactos negativos que el turismo ocasiona”, concluye Niño-Becerra sobre el doble filo del impacto del turismo en la economía española.

Fuente: Alerta digital

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