La toma de control global del NOM está ocurriendo ahora
Un mensaje a Estados Unidos...
La noción de un Nuevo Orden Mundial (NOM) no es solo un tema fugaz de discusión; Es una realidad profunda e inquietante que se ha estado desarrollando silenciosamente en los pasillos del poder global. Este concepto, lejos de ser una mera teoría, es una manifestación tangible de la ambición de una élite de poder de establecer una autoridad global centralizada, que trascienda las fronteras nacionales y los sistemas políticos.
A la vanguardia de este movimiento se encuentran grupos y organizaciones influyentes, que operan más allá del ojo público, pero que ejercen una influencia innegable en la política y la dirección mundiales. El Grupo Bilderberg, la Comisión Trilateral y el Consejo de Relaciones Exteriores son los pilares de esta misión encubierta, cada uno de los cuales desempeña un papel fundamental en la conducción del mundo hacia esta nueva realidad geopolítica.
Las reuniones anuales del Grupo Bilderberg son algo más que reuniones de alto perfil. Son cónclaves estratégicos donde las figuras más poderosas del mundo en la política, los negocios y la academia convergen para dar forma a las agendas globales. El secreto y la exclusividad de estas reuniones no son meras coincidencias; Son deliberadas y garantizan que las discusiones sobre el futuro de la gobernanza global se lleven a cabo lejos del escrutinio público.
Del mismo modo, la Comisión Trilateral, con sus raíces profundamente arraigadas en los círculos de élite de América del Norte, Europa y Asia, no solo fomenta la cooperación internacional. Es una plataforma sofisticada para orquestar una política global unificada, alineando los intereses de los sectores más influyentes en todos los continentes para allanar el camino hacia una gobernanza global centralizada.
El Consejo de Relaciones Exteriores, con su extensa red e influencia en la formulación de políticas estadounidenses, no es simplemente un grupo de expertos. Es un actor clave en la erosión gradual de la soberanía nacional en favor de un orden internacional donde las decisiones están centralizadas y dictadas por unos pocos elegidos.
Estas organizaciones y sus actividades no son aleatorias ni aisladas; Son piezas interconectadas de un rompecabezas más grande. La creación de entidades como las Naciones Unidas y la Unión Europea, y la aplicación de diversos tratados y acuerdos internacionales, son pasos hacia una política global singular y unificada. No se trata sólo de esfuerzos para promover la cooperación internacional, sino de medidas calculadas para establecer un marco en el que las fronteras nacionales y los gobiernos sean cada vez más irrelevantes.
La persistencia del concepto del Nuevo Orden Mundial no se basa en la paranoia o la mala interpretación. Es una respuesta a un cambio real y continuo en la dinámica de poder global. La naturaleza secreta de estos grupos de élite y sus reuniones, la alineación constante de sus agendas con las principales políticas globales y la centralización gradual de la autoridad son demasiado conspicuas para ser meras coincidencias.
En la era digital, la realidad del Nuevo Orden Mundial se ha hecho más evidente. Internet no solo ha facilitado la difusión de información, sino que también ha proporcionado una plataforma para aquellos que han estado observando y analizando estos desarrollos. Las discusiones y especulaciones sobre el Nuevo Orden Mundial en los foros en línea y en las redes sociales no son solo teorías de conspiración; Son reflejos de una preocupación genuina por la dirección en la que se dirige el mundo.
El Nuevo Orden Mundial es una realidad que se está desarrollando ante nuestros ojos. Representa un cambio significativo en la forma en que se estructura y ejerce el poder global. La idea de que un pequeño grupo de individuos y organizaciones está orquestando este cambio no es una teoría fantasiosa, sino un escenario que se está desarrollando en tiempo real.
A medida que el mundo se vuelve más interconectado, es probable que la influencia de estos grupos crezca, lo que hará avanzar aún más la agenda de una autoridad global centralizada. Este nuevo orden mundial, con su promesa de gobernanza global y soberanía nacional disminuida, no es sólo una posibilidad; Es una realidad emergente.
Fuente: Gazetteller
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