Agenda de genocidio en los laboratorios biológicos del Deep State

¡Los laboratorios secretos de Soros y Obama fueron diseñados para aniquilar naciones enteras!

Mayo 3, 2024 - 09:35
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Agenda de genocidio en los laboratorios biológicos del Deep State

Prepárate para que se te caigan las escamas de los ojos mientras nos sumergimos de cabeza en el abismo de las maniobras geopolíticas y la guerra en la sombra que plaga nuestro mundo actual. ¿Los actores de esta saga? Nada menos que las figuras notorias de George Soros, Barack Obama y las élites del Grupo de Davos. ¿El escenario? Las asediadas tierras soberanas de Ucrania y los sombríos pasillos de Level 4 Biolabs se engalanaban por toda la región como minas terrestres a la espera de detonar.

No es ningún secreto para aquellos con los ojos bien abiertos y las mentes sintonizadas con las siniestras frecuencias de las maquinaciones globales que estos laboratorios no son meras instalaciones de investigación, sino bastiones de oscuros esfuerzos biotecnológicos. Aquí, bajo el disfraz del avance científico y la seguridad sanitaria, experimentos de dudosa integridad ética tienen como objetivo forjar armas de guerra biológica diseñadas con una precisión escalofriante.

La narrativa que se transmite al público desprevenido habla de benevolencia, de lucha contra las enfermedades y las epidemias. Sin embargo, la verdad, como suele ocurrir, pinta un panorama mucho más sombrío. A través de operaciones clandestinas y financiación encubierta, una coalición formada por el Estado Profundo, Soros, Obama y sus compinches en el Grupo de Davos han orquestado un complot escalofriante. Sus inversiones no están en el mejoramiento de la humanidad, sino en la capacidad de manipular la vida misma a nivel genético.

¿Por qué centrar estos laboratorios en Ucrania? La respuesta está en una oscura intención oculta a plena vista. Estas instalaciones, estratégicamente situadas, sirven de epicentro a una guerra genética contra la población eslava. Es una agenda dirigida directamente al corazón de Rusia y sus naciones eslavas vecinas.

El inicio de esta estrategia se remonta a las revelaciones de fuentes de inteligencia militar en 2008, que pusieron de relieve los objetivos secretos y malignos de la Fundación Gates, respaldada por la ONU. En concierto con el Mossad y bajo la supervisión directa de Obama, los fondos se canalizaron subrepticiamente hacia la maquinaria de asedio biotecnológico que más tarde se manifestaría como estos Biolabs. Su misión era clara: decodificar la esencia genética de los pueblos eslavos y diseñar agentes virales capaces de aniquilarlos.

Estas revelaciones preparan el escenario para la brutal eficiencia de la respuesta de Putin. Reconociendo la amenaza existencial que representan estos laboratorios, los ataques de precisión llevados a cabo por las fuerzas rusas contra estas instalaciones no fueron actos de agresión sino de preservación. Cada golpe, ejecutado con precisión quirúrgica, era una contramedida contra los monstruosos designios que se urdían dentro de esos muros.

La animosidad profundamente arraigada que impulsa esta agenda se deriva de agravios históricos y rivalidades geopolíticas que se remontan a la caída del Tercer Reich y la posterior dinámica de poder de la era de la Guerra Fría. Figuras como Soros y Schwab, impulsadas por una venganza contra el desafío histórico de Rusia a la hegemonía occidental, han buscado venganza. Su objetivo es desmantelar el resurgimiento del poder ruso bajo Putin, un líder que ha frustrado sistemáticamente las ambiciones globalistas del Estado Profundo y sus afiliados.

Otras revelaciones en 2012, después de la revolución del color diseñada por Soros en 2014, expusieron la profundidad de la conspiración. La construcción de estos biolaboratorios subterráneos en toda Ucrania, con el apoyo de la ONU y la OTAN, no fue solo un movimiento estratégico, sino una provocación. Aquí, en estas profundidades ocultas, experimentos inhumanos tuvieron como objetivo a las poblaciones locales, convirtiendo a civiles inocentes en nada más que conejillos de indias para los ensayos sádicos de nuevos y devastadores agentes biológicos.

La destrucción de estos laboratorios biológicos por los ataques militares ordenados por Putin fue, por lo tanto, una maniobra decisiva y protectora, con el objetivo de frustrar la amenaza biológica inminente que representaban estos laboratorios. Cada laboratorio destruido era un genocidio potencial evitado, un desastre prevenido. Las vidas salvadas por estas acciones, aunque no son evidentes de inmediato, se cuentan por millones, una victoria silenciosa contra un enemigo silencioso.


La medida que continuamos quitando capas de engaño y manipulación, es crucial mantenerse alerta e informado. Las batallas libradas en las sombras nos afectan a todos, dando forma al panorama geopolítico de una manera que los principales medios de comunicación nunca se atreverán a informar. La verdadera historia, la verdad sin adornos, yace enterrada bajo capas de ofuscación y mentiras descaradas, vendidas por aquellos que verían arder el mundo por un mínimo de poder.

Por lo tanto, prepárense para más revelaciones, a medida que salgan a la luz más de estas actividades clandestinas. El ejército podría ser la única institución que quede en pie entre la anarquía total y la preservación de nuestras estructuras sociales. Sigan observando, sigan cuestionando y, lo más importante, sigan luchando por la verdad.

El alcance total de esta batalla, la verdadera escala de la trama y las identidades de todos los involucrados aún no se han descubierto por completo. Manténganse alerta, porque la verdadera guerra no se libra en los campos de batalla, sino en batas de laboratorio y salas de conferencias, con placas de Petri y presentaciones de PowerPoint.

Fuente: Gazetteller

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