El origen proximal del SARS-CoV-2
La publicación “El origen proximal del SARS-CoV-2”, que fue utilizada repetidamente por los funcionarios de salud pública y los medios de comunicación para desacreditar la teoría de fugas de laboratorio, fue motivada por el Dr. Fauci para impulsar la narrativa preferida de que el COVID-19 se originó de forma natural.
La Casa Blanca admite por escrito:
1. Que el SARS-CoV-2 se generó en un laboratorio con una probabilidad altísima.
2. Que todas las COVID19 en humanos parten de un mismo "paciente cero" que probablemente se infectó en el instituto de Virología de Wuhan.
3. Que no existía (ni existe) evidencia científica que avale el uso de las mascarillas.
4. Que no existía (ni existe) evidencia científica que avale el distanciamiento social que se impuso a la población.
5. Que los confinamientos fueron contraproducentes.
6. Que tanto instituciones como funcionarios de salud pública, científicos y políticos (incluyendo a Fauci, Daszak, Morens, Moore, Cuomo, NIH, HHS, OMS...) mintieron deliberadamente.
7. Que se impuso una censura descarada impulsada por los gobiernos (y dirigida por los medios de comunicación) coaccionando y confabulándose con las mayores empresas de redes sociales del mundo para eliminar toda disidencia relacionada con la COVID-19.
Y lo más interesante de esto es que EEUU no asume NINGUNA RESPONSABILIDAD, pretendiendo culpar a China por la expansión mundial de la infección que ellos mismos admiten haber generado en un laboratorio financiado por ellos mismos.
Debemos EXIGIR disculpas públicas a toda furcia mediática (con nombre y apellidos) que se dedicó a demonizar a los que comenzamos a adelantar esta información con evidencias tan pronto como enero de 2021 y que fuimos censurados, ridiculizados, insultados y menospreciados.
Debemos EXIGIR responsabilidades a toda institución, político o sociedad científica que apoyara cualquier decisión que no estuviera basada en evidencia científica y que cercenó nuestros derechos y libertades.
No puede haber paz sin restitución del daño.
No puede haber paz sin asunción de culpa.
No puede haber paz sin depuración de responsabilidades.
No puede haber paz sin que los culpables, los ejecutores, los colaboradores y los difusores de bulos y desinformación PAGUEN.
Fuente: Casa blanca
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