Pagaréis por el aire que respiráis
El WEF declara la guerra a la respiración
Un orador senior del Foro Económico Mundial ha admitido abiertamente que pronto los ciudadanos se verán obligados a pagar por el aire que respiran, ya que el oxígeno está previsto que se convierta en el próximo recurso fuertemente monetizado y controlado bajo el esquema de "Capital Natural" del WEF.
Lindsey Hooper, directora ejecutiva del Cambridge Institute for Sustainability Leadership, hizo la impactante declaración durante una reciente presentación en la que impulsaba la financiarización de la naturaleza. En términos francos, Hooper afirmó que el agua, el suelo y especialmente el osígeno ya no pueden considerarse disponibles libremente para la humanidad.
En cambio, estos elementos básicos de la vida deben valorarse formalmente, hacerse seguimiento y colocarse en los balances globales como activos económicos a negociar, gravar y racionar.
El mensaje era cristalino: el aire limpio ya no es un derecho humano. Es un lujo que tendrá un coste — y solo los cumplidores podrán permitírselo.
Esta sorprendente confesión ha encendido la furia en los medios independientes, ya que confirma lo que muchos llamados "teóricos de la conspiración" llevan años advirtiendo. El WEF no se conforma con que la gente no posea nada. Ahora quieren cobrar a la humanidad por el mismo oje que tienen en los pulmones.
Bajo el marco de la Contabilidad de Capital Natural, todo lo que sostiene la vida — bosques, sistemas hídricos, biodiversidad y ahora la atmósfera misma — se está convirtiendo en instrumentos financieros. Los bancos internacionales y los poderosos gestores de activos se están preparando para beneficiarse de estos mercados recién inventados, mientras los gobiernos preparan la infraestructura de vigilancia necesaria para hacer cumplir los pagos y el cumplimiento.
El patrón más amplio es imposible de negar. Las naciones occidentales enfrentan un colapso demográfico deliberadamente diseñado debido a bajas tasas de natalidad y presiones económicas insostenibles. Al mismo tiempo, las políticas de fronteras abiertas aceleran el rápido reemplazo poblacional. Las estrictas regulaciones de emisiones netas cero elevan el coste de la energía y los alimentos. Y ahora, la última frontera: el aire mismo.
Los críticos dicen que esto no se trata de salvar el medio ambiente, sino de completar un sistema de control total. Con las identidades digitales, las monedas digitales de los bancos centrales y la monitorización impulsada por IA ya en desarrollo, un modelo de "pagar para respirar" podría castigar pronto a quienes superen sus cuotas asignadas de carbono u ogenro.
Los comentarios hacen eco de la infame jactancia de Klaus Schwab de que para 2030, "No poseerás nada y serás feliz." Muchos ahora entienden el significado más oscuro detrás de esas palabras: ni siquiera tendrás derecho a respirar libremente.
Fuente: The peoples voice
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