En la mente de Rothschild

La familia Rothschild, también conocida como Casa Rothschild2​ o simplemente «los Rothschild» (en AFI: /ˈrɒθstʃaɪld/), es una dinastía europea de origen judeoalemán, algunos de cuyos integrantes fundaron bancos e instituciones financieras a finales del siglo XVIII y que acabó convirtiéndose, a partir del siglo XIX, en uno de los más influyentes linajes de banqueros y financieros del mundo.3​ A cinco hermanos de la rama austríaca de la familia se les otorgaron baronías hereditarias del Imperio de los Habsburgo por el emperador Francisco I de Austria en 1816. La rama británica de la familia fue elevada a la nobleza por la reina Victoria.2​

Junio 30, 2023 - 11:39
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En la mente de Rothschild

Existe una historia, esa que no nos contaron y quedó escondida, pero que muy poco conocen. Todo lo que usted sabe sobre lo sucedido hasta la fecha en el mundo y que es relevante, no pasó tal cómo se lo dijeron, sino de una manera mucho más retorcida y maquiavélica. Por ejemplo, la revolución francesa, la independencia de los EEUU o de las colonias del imperio español fueron obra de la masonería, con muy oscuros intereses. Pero en este artículo me voy a referir a un tema más sospechoso y actual, relacionado con el hundimiento del submarino Titán, propiedad de la compañía Open Gate, que se encarga de viajes turísticos para ver los restos de Títánic, hundido una fría noche del 15 de abril de 1912. Para hacernos creer, como siempre el cuento, esta la versión que chocó con un iceberg, pero no es cierto.

Cuando se crearon los EEUU, apareció el primer banco central de los EEUU con una vigencia de 20 años (ya sabemos que los Rothschild eran sus propietarios y se dedicaban a expoliar y a endeudar a las naciones).  En 1811 las autoridades norteamericanas se negaron a renovarlo y esta satánica familia los amenazó con volver a ser colonia, de modo que se enfrentaron a Inglaterra. La vieja metrópoli perdió la batalla y, tras cuantiosas deudas, se vieron obligados a establecer el segundo banco Rothschild, vigente hasta 1831. Pero les salió una piedra en el zapato muy molesta, el presidente Andrew Jackson, el cual dijo estas palabras:” Ustedes son una cueva de víboras y de ladrones y tengo la intención de derrotarlos completamente y, por Dios Eterno los voy a expulsar.” Por esta osadía sufrió un intento de asesinato por parte de Richard Lawrence en 1835, el cual fue declarado inocente por su estado de salud, pero que confesaba haber sido pagado para ello y que sería protegido en el caso de ser descubierto. Dicho y hecho, en 1836 no se les renovó la autorización y prohibió la creación de otro banco hasta 1913.

Los Rothschild es una familia que nunca olvida una afrenta; del mismo modo que mataron a la familia de los zares por negarse a firmar el Convenio de 1815, dirigido por uno de ellos, instaurando el genocida sistema comunista, hicieron lo propio con la Reserva Federal. En 1898 Morgan Robertson publicó su novela “El hundimiento del Titán”, un barco con descripciones físicas muy similares al Titánic, ninguna casualidad, que se hundió porque chocó con un iceberg. Basta con leer la novela para que se pongan los pelos de punta.

Tanto John D. Rockefeller como JP Morgan estaban a favor de crear la Reserva Federal como una entidad independiente de los EEUU, al estilo de los dos bancos anteriormente existentes a 1836, cuando Andrew Jackson se les enfrentó. Pero no todos los banqueros estaban de acuerdo porque veían que tanto ellos como Natham Mayer de Rotschild ya tenían demasiado poder y de ostentarlo en su totalidad el mundo estaría en un serio peligro. Fue entonces cuando la White Star Line comenzó la construcción de sus grandes barcos, a partir de 1909, entre ellos el Titánic y otro más: el Olympic y el Britanic. Algunas versiones apuntan que en 1912 no salió otro que no fuera el Olympic, el cual no estaba listo para tan largo viajo. 

Entre los opositores a estos satánicos planes estaba Isidor Strauss, Jacob Astor IV y Benjamin Guggenheim. ¿Fue casualidad que viajaran en dicho barco? ¿No lo fue cuando JP Morgan canceló su larga travesía alegando una enfermedad? Finalmente, el barco se hundió, siguiendo el guion de la novela de 1898 y estas familias desaparecieron. Por fin tenían los malvados alas libres para sus sucios planes. Es más, el presidente de los EEUU en esos años fue chantajeado a través de un escándalo sexual y se le pagaron 40.000 dólares para que no saliera su escándalo a la luz, a cambio de que firmara la creación de la Reserva Federal el 23 de diciembre de 1913; oyen y leen bien, en Navidad, cuando las familias comían sus pavos asados y nadie sospechaba de la jugada, el modus operandi propio de los criminales que ocultan sus intenciones. Entre sus objetivos se encontraban la provocación de tres guerras mundiales, planificadas desde 1871. La primera no tardaría: seria la gran guerra europea, cuyo fin era matar a los zares de Rusia e instaurar el comunismo.

Ya sabemos todos qué ocurrió después: matanza de los Romanov, Tratado de París, auspiciado por otro Rothschild, década de los 20, crack del 29, gran depresión, nazismo contra comunismo, segunda guerra mundial y creación del estado de Israel en 1948.

Es obvio que el Titánic, ante tantas coincidencias, fue hundido con explosivos en medio del océano, tal cómo nos muestran las películas cada vez que nos dicen la realidad delante de nuestras narices sin que nos demos cuenta porque nos toman por idiotas. Se intuye que hay una historia secreta, cómo no podía ser de otro modo, y que alguien querría saber el grado de traición cometido por esta diabólica saga familiar. No fue hasta hace pocos años que se crea la Open Gate, cuyo fin es hacer viajes turísticos al barco, que está a casi 4.000 metros de profundidad, y una de los artífices de dicha compañía es Wendi Rauch, la cual, oh sorpresa, es tataranieta de Isidoro Strauss. En el último viaje del submarino, llamado también Titán, Wendi y otros han perdido la vida de manera misteriosa en el fondo del mar al quedarse sin oxígeno. Ante este hecho surgen muchas preguntas.

La primera es si la intención de ese viaje seria ver alguna prueba de que el Titánic realmente no chocó con un iceberg, tal como nos hacen creer, sino que fue una acción intencionada, o si existieron otras razones para que todo pareciera un accidente que tuviera a todo el mundo en vilo, tal como pasó en 1912 cuando fallecieron miles de personas en las frías aguas de aquella noche. Si comenzamos a atar cabos, si vemos la relación entre los hechos, no tardaremos en ver la importancia de la Reserva Federal y el papel en nuestras vidas, un rol tan malévolo que no se pueda imaginar y no sería raro que hubiese un ajuste de cuentas o se quisiera silenciar a quienes saben más de la cuenta, de la misma forma que matan a los médicos que hablan del grafeno, de las vacunas, del sida que ocasionan y de todo lo que quieran ocultar y otros rebelen al mundo.

Si nos gobiernan estas fuerzas, si desarrollan sus planes con tanta frialdad y paciencia, da miedo pensar qué sorpresas nos tienen preparadas estos malnacidos e hijos de Satanás. Descansen en paz, pero ya no nos engañan…

Fuente: El diestro

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