El vino es malo, la cerveza también, nada como una buena vacuna experimental en vena

El vino es malo, la cerveza también, nada como una buena vacuna experimental en vena

Para los que tuvieran todavía alguna duda de que vivimos en una dictadura globalista asquerosa, el gobierno del miserable Sánchez le aporta alguna pista más. Y no crean que, viendo el percal, no habrá gente, todavía, creyendo que vive en democracia y que las cosas no van a ir a peor. Ya no sabemos si es porque tienen el cerebro grafenado, porque venían así de fábrica o si en “cobarñalandia” ya se tiene más miedo que vergüenza.

Pero el caso es que el gobierno, que tanto nos quiere y se preocupa por nosotros -qué suerte tenemos-, cree que beber en las comidas vino o cerveza con el menú del día de un restaurante puede ser muy malo para nuestra salud. ¿Y qué hacer? ¿Informar de “lo malo” que es? No, que va. Prohibir, porque nosotros, los súbditos, somos imbéciles y hay que prohibirnos de todo. Si ya nos han prohibido hasta respirar con normalidad, ¿cómo no iban a poder prohibir lo que les diera la gana?

Y, además, si cuando se prohíbe respirar con normalidad tienen a sus chivatos de balcón para informarles. A esos esbirros que piden cada vez más restricciones porque “es lo mejor para todos”. Demasiado fácil lo tienen con el nivel que está demostrando una gran mayoría de los cobarñoles.

Y es que el vino y las cervezas son malísimos, lo peor, por eso el gobierno hace muy bien en prohibirlo “por nuestro bien”. No como esas maravillosas vacunas experimentales con las que lleva aniquilando a media población desde hace más de un año. Eso es fantástico. No como esos criminales protocolos hospitalarios que han matado a miles de personas, sobre todo a ancianos. Eso es “la leche”. No como esas fumigaciones de “no se sabe qué” con las que asfixiaban a los ancianos en las residencias. Eso es fetén.

O envenenar a los niños durante dos años sin dejarles respirar. O encerrar a la gente durante tres meses para que se muriera de hambre y de asco. O mandar cerrar negocios a las siete de la tarde para que los clientes no se contagiaran. O mil cosas más que han hecho estos criminales con las que ya no engañan a casi nadie.

Fuente: El diestro